Cuéntame tu fe

>Cuéntame tu fe

Como motivo de los 40 años de nuestra Parroquia, unido a la celebración del Año de la FE, fui invitada a participar por el Equipo de Cáritas, al que pertenezco, en el (proyecto/iniciativa) “Cuéntame tu Fe”. Y aquí me tenéis.

Os contare que en un primer momento rechace el colaborar y di mi negativa por (pudor/vergüenza); pero el día de Ntra. Sra. del Pilar, día en el que el Santo Padre, Benedicto XVI inauguró oficialmente el Año de la Fe, y la lectura del Evangelio de ese día, me motivo a dar testimonio de mi Fe en la Asamblea de mi Comunidad. Cuando en el evangelio aparece la imagen de una mujer, entre el gentío, que levantando la voz, dijo: “Dichoso el vientre que te llevo y los pechos que te criaron”, pero Jesús repuso “Mejor, dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”, y esto se cumple de un modo especial en María “El Pilar de nuestra Fe”. Por ello recibí la fuerza y me dije “Tengo que gritar, tengo que arriesgar, hay de mí sino lo hago, como escapar de ti, como no hablar, si tu voz me quema dentro”

Como creyente con inquietud siempre he buscado como crecer en la Fe, tengo sed de Dios como tierra reseca y sin agua y su Espíritu me ha ido alimentando y robusteciendo, a lo largo de mi vida.

Nací en un seno católico como mucho de vosotros, y mi madre se ocupo de que fuera bautizada, me enseño a rezar el Padre Nuestro, a conocer a Jesús y María, luego más tarde a que recibiera los sacramentos del perdón, la eucaristía y la confirmación. Yo fui creciendo en la fe, que por suerte no abandone en los años de mi pubertad y juventud. Pero realmente comienzo a crecer en profundidad y no en el “cumplimiento” de mi FE, en esta mi Parroquia desde sus inicios, hace ya 40 años.

Saboree la Palabra, en un grupo ofrecido en nuestra parroquia por una madre de familia que nos ayudo a conocer y manejar la Biblia en su domicilio, algo que no había experimentado hasta la fecha, y que me dio esa oportunidad; esto fue ofrecido por nuestro párroco entonces Don Gerardo.

Más tarde me fui enriqueciendo por la “Escucha de la Palabra” a través de los textos de la Biblia; que aún escritos hace tantos siglos, son de actualidad, y descubrí el mensaje de la Palabra de Dios, en mi vida personal, en el día a día, gracias a la Comunidad de Ayala de Madrid y que yo conocí “por casualidad” un Jueves Santo en la Parroquia del “Espíritu Santo” de nuestra Diócesis.

Durante este tiempo tuve el privilegio de colaborar de catequista siendo nuestro párroco entonces D. José Sánchez.

En esta última década con D. Jesús y mi actual párroco José Joaquín con el que estamos celebrado estos 40 años de vida, gozamos de una “Parroquia Viva” con sus peregrinaciones profundas y comprometidas; sus vacaciones parroquiales; pequeñas excursiones, charlas de formación muy enriquecedoras; momentos de oración especiales, la diversidad de sus grupos; el ejemplo de tantas personas comprometidas que me han fortalecido; el tener un lugar de referencia en lo dulce y en lo amargo de los acontecimientos diarios; el descubrir que los rostros de las personas no son para mi desconocidos, sintiéndolos mis hermanos mi otra familia; y de una forma especial el Grupo de Profesionales, de mis primeros Ejercicios Espirituales, en los que aprendí la oración “en el silencio”, me enriqueció de tal modo que supe escuchar en el susurro como “El Señor me sedujo y yo me deje seducir, me forzaste y me pudiste” (Jer 20, 7).

No podía ser de otro modo; era tanto lo que estaba recibiendo que el Espíritu me forzó  no solo a recibir de mi Comunidad, sino a saber que era el momento de volver a dar con un mayor compromiso, y ello me llevo a pertenecer al Equipo de Cáritas y con ello aprender a mirar lo que me rodea con ojos nuevos, a reconocer y sentir las situaciones de desarraigo, a descubrir que mi hermano, no es extranjero, sino ciudadano del mundo que Dios nos regala, a mirar con los ojos del corazón a “los sin techo” pasando desapercibidos para mi sus harapos, siendo capaz de mirarles a los ojos; el estar cercana a tanta soledad.

Ha sentir el dolor de la impotencia ante situaciones extremas, aquellos que acogí junto con mi equipo, ya no son desconocidos, y como creyente los puedo ayudar en esa impotencia frustrante; no solo con dar parte de mi tiempo, sino con oración, pues tengo FE en el poder de la oración, sé que el grito de suplica llega a los oídos de Padre Misericordioso, y esa esperanza no se apaga-

Hay ciertas horas del día que son muy importantes para mí, y que intento tener muy presente en mi vida de Fe; la Hora del Ángelus, un recordar el sí de María, y las tres de la tarde, Hora de la Misericordia, muerte de nuestro Señor, y que intento compartir con alguna que otra amiga creyente, a través de un pequeño toque de móvil, porque la FE sólo se vive en comunidad.

Para mi, mi Dios es mi fortaleza, mi roca, mi alcázar, mi libertador, el que me da paz y fuerza en la adversidad. El que me hace sentir un gozo, que es más que felicidad  cuando siento su presencia, su cercanía, su consejo, su corrección fraterna, en definitiva es oxigeno para mi alma, sin él yo no sabría vivir, me sentiría vacía. Esto es para mí la Fe.

Quiero, mi Dios, junto a mis hermanos hoy darte las gracias en esta Eucaristía por la Fe recibida, don que tu me has regalado a través de mi madre, los sacerdotes, hombre y mujeres de Fe, que dejaron huella en mi; a mi Comunidad “viva” de Las Angustias, a mis hermanos de Ayala; al regalo día tras día de tu “La Palabra”, en los Evangelios, que me ayudan a caminar en momentos de gozo, de debilidad o de angustia, gracias por sentirme en tus brazos mi Señor.

Y que sepáis que cuando os regalo mi sonrisa, también un regalo de Dios, es él mismo quien os sonríe utilizando mis labios.

Albacete, 13 de diciembre de 2012

ROSARIO